Hábitos, bebés seguros y niños felices

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Puede parecer agotador y a veces casi imposible inculcar rutinas en nuestros hijos. Pero los padres deben tener conciencia de que es la mejor forma de enseñar a los niños, desde que son bebés, hasta la juventud e incluso más adelante, sobre sus derechos y deberes, a respetar los límites, a buscar su seguridad, a ser disciplinado, organizado y a vivir sanamente en una sociedad. Es darles las bases para ser seres felices.

Antes, estos hábitos se imponían a la fuerza para que los niños fueran disciplinados. Hoy, esto ha cambiado, lo más recomendado es que los hábitos se deben enseñar con amor, naturalidad y, sobre todo, con el ejemplo. Cuando enseñamos a los hijos a dormir a determinada hora, a comer en lugares indicados y con horarios, a cuidar su cuerpo, a asearlo, y –lo más importante- a hacer de los hábitos cotidianos de aseo, alimentación y sueño momentos que se comparten con los padres y que se cumplen a diario con amor por sí mismos y por los demás. Es mucho más efectivo.

Las rutinas ayudan a organizar la mente, y permiten que el niño entienda y aprenda que existe un momento y un espacio para cumplir determinada conducta como, comer, dormir, bañarse o lavarse los dientes.

¡No hay que perder tiempo!
¿Por qué debemos enseñarles desde el primer día y ser constantes? Muy fácil, porque durante sus primeros años, los pequeños tienen mayor receptividad y se da un aprendizaje duradero. Como dicen las abuelitas, son como una esponjita que absorben todo. Por eso, es importante enseñarles a través de actos repetitivos y constantes. Con las rutinas, los niños interiorizan tareas elementales y también complejas. Aprenden a guardar sus juguetes después de jugar con ellos, a tocar instrumentos, a practicar deportes e incluso a predecir lo que va a suceder luego de determinada situación; es decir, a relacionar una acción con su consecuencia.

Y cuando los niños van creciendo, se incorporan nuevas rutinas, como comer en familia, leer antes de dormir, conversar cinco minutos después de la comida, hablar por teléfono cuando el niño llega del colegio. Todas estas formas de relacionarse que se hacen cotidianas y repetitivas le ayudan al niño a organizarse en su vida. Y a vivi más seguro.

HÁBITOS FUNDAMENTALES

COMER:

Los hábitos de alimentación se inician junto con la introducción de una comida distinta a la leche en la dieta del menor. Para organizar sus rutinas es importante ser constantes en  horarios y lugar. El horario, porque organiza los procesos biológicos ; y el lugar debe ser el comedor o la cocina, siempre en su silla, para que el niño asocie este lugar con alimentación.

Lo que se prohíbe es: Comer frente al televisor u otra pantalla, evitar los juguetes, usar la comida como premio o castigo, que la comida sea un juego o entretención.

Es bueno: Incentivarlo a ser independiente y pasarle una cuchara para él mientras el adulto lo alimenta.

DORMIR

La cantidad de horas de sueño está directamente relacionado con el desempeño académico, la capacidad de concentración y de resolución de problemas, entre otras cosas. Es por eso que desde bebés debemos enseñarles a reconocer que su cuna o cama es sinónimo de descanso. Para eso, el ritmo por las noches debe ser más tranquilo con el bebé. Bajar la intensidad de la luz de su pieza y de la casa en general. Un baño antes de dormir lo relajará, también un masaje con aceites o crema adecuada. Acueste a su hijo siempre en su cuna, no lo duerma frente al televisor, mantenga los horarios y rutinas. Si le cuesta dormir, lo mejor es que la mamá o el papá les cuente un cuento.

Sobre la siesta diaria, los bebés en los primeros meses de vida requieren de varias durante el día. Pero cuando crecen, empiezan a prescindir de ellas. Fíjate que duerma suficiente durante el día para que no esté cansado e irritable, pero que no le quite el sueño nocturno.

BAÑO Y ORDEN:
Los hábitos de aseo son básicos para mantener salud y apariencia personal y, por lo tanto una buena aceptación en la comunidad. Estos hábitos son más complejos y aburridos para los padres. Es su responsabilidad hacer que estas actividades sean divertidas. Juegue mientras lo baña, invente historias para mostrar los problemas que trae no lavarse los dientes, por ejemplo.
Recojan juntos los juguetes, deje que él acompañe a sus padres mientras organizan la casa. A medida que crezca, involucre a su hijo en las actividades de aseo diarias de la casa. A los niños les gusta imitar. Pueden peinarse juntos o enseñarle a jabonarse solo. Lo mismo sucederá cuando tiene que dejar los pañales e ir al baño solo. Hay niños que temen usar el baño de los grandes, para lo que existen baños de entrenamiento (para consejos sobre cómo enseñar a tu hijo a ir al baño solo, lee http://www.bebesit.cl/cuando-dejar-los-panales/)


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