que hacer con las picaduras

Picaduras de insectos: ¿qué hacer y cómo prevenirlas?

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Empezó el buen tiempo y con él aparecen las picaduras de insectos. En esta época las más frecuentes son las de abejas, avispas, zancudos y mosquitos, aunque también debemos considerar a las temibles arañas.

Los niños y las embarazadas son los blancos favoritos de los insectos, porque tienden a tener una temperatura más elevada que el resto, son fuentes de calor. Pero ¿qué debemos hacer en estos casos? Y ¿cómo prevenir de forma efectiva las picaduras? Acá te contamos:

¿Qué hacer frente a una picadura?

Las picaduras de insecto suelen ir acompañadas de picazón, dolor, enrojecimiento de la piel e hinchazón. Sin embargo, si existen reacciones alérgicas, pueden ser más graves (ver abajo).

¿Cómo reconocer qué insecto fue? Las picaduras de mosquitos suelen provocar inflamaciones, raramente ampollas, que pican. En el caso de avispas y abejas, la roncha o bulto duele y pasadas unas horas suele ir disminuyendo, aunque a veces la picadura sigue aumentando de tamaño lentamente durante varias horas. Una diferencia entre avispas y abejas es que la primera no deja el aguijón clavado. Por su parte, las arañas producen una mancha roja en la piel con dos puntos centrales. En caso de picadura se debe lavar la zona con agua fresca y jabón. Si es algo con aguijón, es importante retirar siempre el insecto, procurando no comprimirlo al hacerlo para que no expulse más veneno. Para matarlo se puede usar aceite o alcohol, y quitar el aguijón con unas pinzas, pero no se recomienda quemarlo nunca por el riesgo de dañar la piel del niño.

Para calmar el picor se puede aplicar una solución de calamina o alguna crema de farmacia indicada para eso. Si la zona está inflamada podemos aplicar frío local y si vemos que la inflamación es muy grande, es recomendable consultar a un médico, para que nos recomienden alguna pomada para aplicar, ya sea antihistamínica, con corticoides o incluso antibiótica; incluso para recetar algún antialérgico oral.

Es importante mantener la higiene del lugar y explicar a los más pequeños que no se rasquen y que mantengan las manos limpias para evitar una infección.

¿Cómo prevenir las picaduras de insectos?

  • Usar ropa de colores poco llamativos, evitar paseos por zonas húmedas y no usar perfumes de olor intenso, que podrían atraer a los insectos.
  • Poner mosquiteras, para las ventanas, enchufes insecticidas y artilugios matainsectos o atrapainsectos (siempre colocados con mucho cuidado para evitar accidentes con niños).
  • Utilizar repelentes: asegurarse de comprar uno adecuados para niños, aunque también podemos probar con algunos remedios naturales para repeler mosquitos. En caso de utilizar repelentes en crema o spray en bebés, no aplicarlos en manos ni pies por el riesgo de que puedan chupárselos.
  • Mantener la casa limpia y ordenada (especialmente rincones, techos, persianas) para evitar que los insectos aniden y campen a sus anchas.
  • También hay dispositivos repelentes con ultrasonido y lo nuevo son unas pulseras repelentes de zancudos o mosquitos, que se compran en las farmacias. Pueden ayudar, pero su cobertura es limitada.

Alergia a las picaduras de insectos

Una alergia es una reacción desproporcionada del sistema inmunitario a un agente determinado, llamado alergeno, que puede ser una sustancia, un alimento, polen, ácaros, insectos, etc. Para el organismo son invasores, por lo tanto éste reacciona provocando ciertos síntomas, desde picores o urticaria hasta problemas más graves como una reacción anafiláctica que puede poner en riesgo la vida. Las alergias por picadura de insectos son muy frecuentes en la infancia. La mayoría se producen por picaduras o mordeduras y suponen cuadros leves, aunque en unos pocos casos se puede generar una reacción grave. Lo más frecuente es que la sustancia produzca una reacción localizada en la zona de la picadura, que puede ser desde leve (una simple inchazón) hasta bastante más grave, como una celulitis (en la que se inflaman las capas más profundas de la piel). Las reacciones locales suelen ser controladas con el uso de antiinflamatorios y antihistamínicos tópicos. A veces, si tienen riesgo de infección, puede que sea necesario añadir un antibiótico en forma de crema. En los casos de heridas más severas puede que el niño tenga que tomar la medicación por boca. Cualquiera de estas medicaciones debe ser pautada siempre por el Pediatra. En el caso de que se crea que el niño está presentando una reacción generalizada (hinchazón de la cara, labios, cuello, enrojecimiento generalizado del cuerpo o dificultad para respirar) se debe acudir siempre y de forma muy rápida a un servicio de urgencias para detener el shock.


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